¡Hola, familias!
Hoy el colegio se ha teñido de verde, de tierra y, sobre todo, de mucha ilusión. Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, hemos aparcado por un rato los libros para remangarnos y conectar directamente con la naturaleza. ¡Y vaya si lo hemos pasado bien!
Para celebrar este día tan especial, queríamos
hacer algo que los peques pudieran tocar, cuidar y ver crecer. ¿Nuestro
proyecto? ¡Un huerto casero y reciclado!
Paso 1:
Creatividad y reciclaje
Todo empezó reuniendo cartones de leche y zumo
(tetrabriks). En clase, los alumnos los han lavado, recortado y decorado con
toda su imaginación. Pinturas, dibujos, pegatinas... cada tetrabrik se ha
convertido en una obra de arte única y, lo más importante, ¡le hemos dado una
segunda vida a algo que iba a la basura! El reciclaje en acción.
Paso 2:
Manos a la tierra
Con los "maceteros" listos, llegó el
momento estrella. Hemos aprendido a plantar y cada alumno ha adoptado un
cultivo muy especial. Entre nuestras filas ahora mismo tenemos futuras:
- Fresas dulces y brillantes 🍓
- Sandías refrescantes para el verano 🍉
- Pepinos crujientes y sanos 🥒
Una
lección de vida: Aprender a cuidar
Pero la actividad no se ha quedado solo en
mancharse las manos de tierra. Hemos tenido una charla muy bonita sobre la
importancia de cuidar nuestro planeta. Los alumnos han comprendido que
esa pequeña planta que se llevan a casa es una responsabilidad:
"Una planta no crece sola: necesita agua,
sol, paciencia y, sobre todo, mucho mimo."
Les hemos explicado que este tetrabrik es solo su
primer hogar. Muy pronto, cuando las raíces crezcan y se hagan fuertes, llegará
el momento del trasplante a una maceta más grande o al jardín para que
puedan dar sus frutos.

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